Hipoacusia laboral: cómo se prueba
La pérdida auditiva por ruido se instala de a poco, y quien la sufre suele ser el último en notarla.
La hipoacusia inducida por ruido es una de las enfermedades profesionales más frecuentes en aserraderos, industrias, talleres y actividades con maquinaria pesada. Avanza lentamente, de forma indolora, y el trabajador se adapta: sube el volumen del televisor, pide que le repitan las cosas, deja de escuchar en ambientes ruidosos. Cuando lo consulta, muchas veces lleva años de exposición.
La prueba se construye con tres elementos. Primero, la acreditación de la exposición: antigüedad en el puesto, tipo de maquinaria, ausencia o insuficiencia de protección auditiva, y los exámenes periódicos que el empleador debió realizar. Segundo, el estudio audiométrico, que debe ser completo y realizado en condiciones técnicas adecuadas. Tercero, el nexo causal: que el patrón de pérdida sea compatible con daño por ruido y no con otras causas.
Un dato que suele definir el caso: los exámenes preocupacionales y periódicos. Si existen y muestran la evolución, son la mejor prueba disponible. Si el empleador no los hizo, esa omisión también tiene consecuencias.
Nota de carácter general, basada en el sistema de la Ley 24.557 y la Ley 27.348. No reemplaza el análisis de tu caso concreto ni constituye asesoramiento individual.